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El pénfigo y el penfigoide son entidades dermatológicas poco comunes en animales domésticos y de una presunta naturaleza autoinmune. De una forma u otra, han sido reportados en el perro, el gato, el caballo y la cabra. Aunque estas enfermedades se consideran dermatosis bullosas, la presentación clínica puede variar de ulcerativa a exfoliativa a proliferativa dependiendo de la condición individual. Actualmente, se reconocen cuatro variantes de pénfigo (vulgaris, vegetanas, foliáceas, eritematosas) y dos de penfigoide (ampolloso, cicatricial) aunque el penfigoide cicatricial todavía no se ha demostrado de manera concluyente en animales. El diagnóstico se basa en la historia, los signos clínicos, la histopatología y la inmunopatología. La terapia debe ser inmunosupresora para ser eficaz y es paliativa en lugar de curativa.

Artículo completo disponible aquí: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1680036/

american-quarter-horseEl pénfigo foliáceo es una enfermedad autoinmune que afecta a humanos y perros y, en menor medida, a gatos y caballos.
En caballos, se caracteriza por lesiones primarias que a menudo comienzan en la cabeza y las extremidades inferiores; las lesiones secundarias se diseminan a otras áreas, con un exudado que se seca en una costra. Puede haber un edema extenso (hinchazón) en las piernas y el abdomen (llamado edema ventral).
El pénfigo foliáceo equino (FEP) se considera raro y los signos y síntomas pueden parecerse a los de otras afecciones, como las alergias a las picaduras de insectos (lesiones con costra), la fiebre de palomas (edema ventral) u otras afecciones de la piel.
La forma principal de diagnosticar el EPF es mediante una biopsia de perforación de la piel que es examinada por un patólogo veterinario. El patólogo busca cambios consistentes con este diagnóstico, al tiempo que descarta otras causas.
Los caballos con EPF también pueden tener signos sistémicos de enfermedad: fiebre, depresión, pérdida de apetito, letargo y pérdida de peso. La piel puede ser dolorosa al tacto y la hinchazón puede dificultar el caminar o acostarse.